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miércoles, diciembre 07, 2011
RETIRO DE SANACIÓN INTERIOR "BIENVENIDO A LA VIDA"
martes, junio 28, 2011
EL DON DE SANACION según el P. Tardif
Realmente sobran los comentarios…….Mucho Carisma y poca cabeza… Quizas por el viento que sopla por cualquier lado….
EL DON DE SANACION
Por el padre Emiliano Tardif
Un día, un periodista de Colombia me hizo esta pregunta: ¿Usted hace milagros?. Yo le conteste: “No, nada de eso. La cosa es muy sencilla: yo oro y Jesús sana”. Al día siguiente, él sacó un artículo en el diario que se titulaba: “El Padre Tardif ora y Jesús sana”. Cuando vi el periódico exclamé: “¡Por fin un periodista entiende lo que es esto!”. El don de sanación es para los demás, no para uno mismo. A veces yo me he enfermado, y si el don de sanación fuera para mi mismo, yo me impondría las manos sobre la cabeza, oraría y quedaría sanado, pero no es así.
Durante un retiro de fin de semana para 200 latinos en Tucson, Arizona el Señor sano a muchos enfermos, incluso de enfermedades muy importantes, sobre todo de artritis y parálisis. A las dos de la tarde del domingo yo tenía una fiebre muy alta. Me había resfriado y con dificultad alcancé a dar mi último tema. Terminado el retiro tuve que ir a acostarme durante día y medio. Yo decía: “Si el don de sanación fuera para provecho propio, me impondría las manos y me sanaría de una vez para salir de esta cama”. Pero el Señor me enseño nuevamente que no soy yo el que sana sino Él.
Cuéntenos una sanación que le haya traído la atención por algo en particular.
Yo le voy a contar varias que muestran el buen humor de nuestro Dios. En 1984 estaba predicando un retiro en la ciudad de Monterrey. Durante la Eucaristía era muy difícil repartir la Comunión, ya que los pasillos estaban atestados de gente. Ayudado por unos guardianes me encaminé a la parte trasera. Cuando pasaba por en medio de la multitud, y algunas personas me querían tocar y otros hasta me pedían que les hiciera oración en ese momento, yo pensaba: “Pero si Jesús los puede curar, no se para que buscan al Padre Emiliano…”
En medio de tanta gente vi a una señora con ojos llorosos, que llevaba un pequeñito en sus brazos. El niño me miraba con ternura. Yo me acorde de aquel paralítico de la piscina de Bezata (Jn 5), que no podía entrar al agua milagrosa porque no tenía quién le ayudara. Entonces me acerqué al niño y le di un beso. El se sonrió y yo seguí repartiendo la Comunión.
Ordinariamente no doy besos a la hora de repartir la Comunión, pero en ese momento sentí el deseo y lo hice… Al día siguiente la señora se puso de pie en el micrófono delante de toda la multitud, y dijo: “Ayer, a la hora de la Comunión, el Padre Emiliano paso cerca de nosotros. De pronto, se detuvo y le dio un beso a mi hijito, que tiene dos años y estaba completamente sordo. Quiero darle gloria a Dios porque desde ayer mi hijo ha comenzado a escuchar. Dios lo ha sanado. Gloria a Su nombre!”.
A partir de ese momento se me complicó la existencia. Todo mundo quería que lo besara; pero yo les decía: “No, los besos son nada más para los niños. Las señoras vayan a que las bese su esposo”. Sin embargo, la enseñanza fue muy valiosa. Yo no sané a nadie. El beso, por más signo de amor que fuera, no era capaz de sanar ni un dolor de cabeza. Lo que pasó es que llevaba a Jesús en mis manos, y fue Jesús mismo quien sanó a este pequeñito que estaba sordo.
Yo soy simplemente como el burro que lleva a Jesús, y por eso el sigue sanando a los enfermos. Lo peor sería fijarse en el asno y no en el que va montado en sus lomos. El día que seamos conscientes de que somos portadores de Cristo Jesús, ese dia se va a transformar nuestro ministerio; ya no hablaremos tanto de Jesús, sino que le dejaremos actuar con todo su poder.
La forma de sanar de Jesús es tan extraña, que no puedo omitir lo que paso en Monte Maria, donde cada domingo se reúnen más de 50,000 personas para la celebración de la Eucaristía, en donde el Padre Gilberto Gómez hace la oración por los enfermos.
En una de estas celebraciones, el asta de la bandera del Vaticano se cayó y golpeó a una persona que caminaba torcida, tirándola al suelo. Todo el mundo se apenó al ver cómo aquel tubo tan grande y pesado fue a caer precisamente sobre una persona enferma. Para sorpresa de todo mundo, el enfermo se levantó por su propio pie. El tubo le había enderezado la columna. Hasta el día de hoy, camina con normalidad. Los caminos de Dios están cargados de buen humor. A veces Dios nos sana con un beso, a veces con un tubazo.
¿Cual es el principal obstáculo para recibir carismas?
Yo creo que el miedo a perder nuestra reputación. Los carismas son una cruz y muchos no están dispuestos a llevarla. El ejercicio de algunos carismas provoca que muchos nos juzguen locos, que otros se burlen y no pocos nos desprecien o persigan. Mientras no estemos dispuestos a morir a nosotros mismos, aun a costa de nuestros privilegios y renombre, no recibiremos estos carismas.
Recuerdo muy bien a un párroco vecino que se burlaba de los carismáticos, y en sus homilías dominicales aseguraba que los que hablaban en lenguas era porque les faltaban vitaminas… Hay muchos que tienen problemas. No le dan espacio al Espíritu para que se mueva libremente. Lo quieren encajonar en moldes preestablecidos y no lo dejan volar con libertad del viento que sopla como quiere. Los que tienen problemas con sus micrófonos es porque son demasiado cuidadosos de lo que los demás opinen.
Si fuéramos menos celosos de nuestra reputación, estaríamos más abiertos al Espíritu Santo. El miedo a hacer el ridículo nos impide abrirnos a los carismas del Espíritu. Los carismas ciertamente son humillantes. Nos llevan a la cruz.
Por eso muchos les temen y otros los rechazan. Se acaban los horarios de descansos y se recortan las horas de sueño. Por otro lado, la reputación no crece, sino que uno se vuelve blanco de burlas, criticas y sarcasmos… pero en el fondo todo eso se sobrelleva, siempre y cuando no tengan problemas con los micrófonos.
Mucha gente cree que el Padre Emiliano Tardif es un santo, ¿que opina usted?
Yo me río de todo eso. A veces, cuando estoy solo y me voy a acostar en la noche, digo: “Si supieran quien soy yo, se quedarían mas tranquilos”. No he dejado de ser un cura de pueblo en una islita perdida en el Mar Caribe. Nunca puedo pensar que soy más que el burro que lleva a Jesús.
Yo bien se que cuando me visten de reconocimiento y me ponen mantos en el suelo, es porque le dan la bienvenida al Jesús que yo porto. Y cuando ya lo llevé, a mi me regresan otra vez a mi corral; y al retornar, no hay mantos de flores ni reconocimientos: entro en el santuario de mi ser y digo: “¡Señor, qué grande eres tu!”.
Este regreso del burro a su casa es lo que nos mantiene en la humildad. La soledad y el estar frente a frente de Jesús no nos permite engañarnos. Cuando me arrodillo y recito las maravillas de Dios en los Salmos, pienso que si la gente conociera más a Dios, se fijaría menos en nosotros. Mi comunidad sabe que no soy santo, pero que si anhelo llegar a serlo. Es una vocación de todos los bautizados. Pero equivocadamente pensamos que un santo es sólo una persona cuya imagen colocan en un altar o que realiza milagros.
Para mi, ser santo es mucho más que eso: es ser como Jesús. ¿Quien no quiere ser santo? Es más, desde mi bautismo, al ser enraizado en la muerte y resurrección de Cristo Jesús, ya llevo el germen de santidad por el don del Espíritu que me ha sido otorgado gratuitamente, sin ningún mérito de mi parte.
El don de sanación no es signo de santidad, es un don gratuito. Si lo pongo al servicio de los enfermos con paciencia y con amor, puede ayudar a santificarme, porque es puro ejercicio de la caridad, y a veces muy pesado. Un día alguien me dijo: “Emiliano, no te da miedo que la gente te canonice en vida por tanto milagro?”, yo le conteste: “Prefiero que me crean un santo a que me crean un bandolero”.
Y ¿que siente cuando la gente no se sana?
Me da compasión, pero no siento que se les quite nada. Insisto en que Jesús nunca ha dicho que se sanarían todos los enfermos, sino que nos daría signos para acompañar la evangelización. Las curaciones son signos que acompañan el anuncio del Evangelio, pero no es necesario que se sane todo el mundo, para que se crea en la Palabra de Dios.
Por María Angel
JUEVES 14 JUNIO 2007
¿QUÉ ES ORAR?
"La oración es la elevación de la mente a Dios" (San Juan Damasceno).
El Catecismo de la Iglesia Católica da también la definición de Sta. Teresita del Niño Jesús: "Para mí, la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada hacia el cielo, un grito de reconocimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como desde dentro de la alegría" (CIC #2558)
"Oración es tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con Quien sabemos nos ama" (Sta. Teresa de Jesús).
“La oración no es otra cosa que la unión con Dios” (San Juan María Vianney).
“Toda oración cristiana es una elevación del alma hacia Jesús para ser atraídos por El. Pero esto puede tomar formas extremadamente diversas, desde la simple oración de petición hasta el deseo ardiente de que el Amor de Cristo tome posesión de nuestro corazón” (Padre Marie Dominique Philippe).
“La oración es un tiempo que dedicamos a amar al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Es un tiempo para Dios; no debo regateárselo, usándolo para otra cosa. Ese tiempo debe ser “perdido” para el Señor!” (Padre Marie Dominique Philippe).
“Orar no significa sólo que podemos decir a Dios todo lo que nos agobia. Orar significa también callar y escuchar lo que Dios nos quiere decir” (Juan Pablo II).
“La oración no es sólo, ni principalmente obra de la persona: es más obra de Dios, que acción nuestra” (Juan Pablo II).
“Orar es ver el mundo con los ojos de Dios” (Beata Teresa de Calcuta).
sábado, junio 25, 2011
ORACIÓN POR LOS ANTEPASADOS

Padre Dios, en nombre de Jesús, te pido que por los méritos y virtudes de Sus Santas Llagas, sean lavados por Su Sangre todos los efectos, causas, consecuencias y atributos de las faltas de mis antepasados que no fueron reparadas y que todavía pesan sobre mi en forma de debilidades o tendencias hacia esos mismos errores y pecados. Te pido perdón en su nombre por haberse burlado o renegado de los sacramentos de la Santa Iglesia, siendo bautizados, o por insultos y negaciones hechos a Tu Santa Trinidad, te pido perdón por toda infidelidad y desconfianza hacia ti. Pido perdón en su nombre por los daños que mis antepasados causaron a la familia, al matrimonio, a la sociedad, a Tu creación. En nombre de Jesús, te ruego que Tu amor repare las injusticias que cometieron en contra de todas las personas, instituciones, pueblos o naciones y en sus descendientes. Que por intercesión de la Inmaculada Concepción de María nos concedas la sanación a partir del instante de nuestra concepción, la de mis antepasados y la de mi descendencia.
Que Tu Espíritu Santo me inspire todos los días de mi vida para hacer obras de caridad y servicio.
Pido que Tu Misericordia alcance a los que ya han muerto, para que descansen en paz junto a ti y para los que aún vivan, tu Espíritu Santo los convenza de sus errores dándoles la gracia del arrepentimiento.
Amén, amén, amén.
jueves, junio 23, 2011
ORACIÓN DE PROTECCION Yo (dí tu nombre completo) con la Sangre preciosa de Jesús, protejo y sello todo mi ser, interior y exteriormente, deposito en el Corazón Inmaculado de la Virgen María, todo mi haber y poseer; para que ni en el presente, ni en ningún momento futuro, lleguen a ellos daños por venganzas de lo oculto. En el nombre de Jesús, queda prohibida toda acción e interacción, toda comunicación e intercomunicación espiritual. Invoco la presencia de los ángeles, arcángeles (Miguel, Gabriel y Rafael), principados, virtudes, potestades, dominaciones, querubines, serafines y tronos de dios; para que sean ellos quienes lleven a cabo esta batalla contra el mal. Pido la ayuda de la comunión de los santos.
Amén, amén, amén.
domingo, abril 17, 2011
COMO ORAR POR LA SANACION INTERIOR
A solas con Jesús
Hay que hacerlo sin prisas, para que su gracia cale muy dentro y llegue hasta las raíces mismas de tus conflictos. Así podrá El escribir la Historia de Salvación en tu vida.
Si es preciso, puedes hacer esta oración en el curso de varios días, cubriendo en cada sesión una etapa o aspecto de tu vida. Las oraciones que aparecen en los numerales siguientes te pueden ser de una gran utilidad.
Al orar por la sanación de recuerdos tú vas recorriendo mentalmente y en cierto modo reviviendo, tu pasado.
Te detienes en aquellos incidentes que te han marcado más o traumatizado profundamente, y con los ojos del corazón ves a Jesús presente en cada uno de ellos. Desde tu pobreza le ofreces tus recuerdos y experiencias dolorosas, tus temores, angustias, resentimientos, culpabilidad y otros conflictos emocionales; le presentas también las zonas vacías y conflictivas de tu vida.
Ofrécele todo con una confianza ilimitada en su poder, con un abandono total en su bondad. Pide a Jesús que lave en su preciosa sangre cada uno de tus recuerdos dolorosos; que sane por sus heridas tus propias heridas; que llene con su amor y su fuerza tu propio vacío.
Trata de visualizar a Jesús que en ese momento recorre tu vida pasada limpiando y sanando heridas, rompiendo cadenas, llenando vacíos.
Todo lo que tú ofreces al Señor, él lo acepta de buen grado y lo transforma en gracia. «Sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman» (Rom 8,28).
Dile a Jesús que le amas y deseas amarle cada día más, amarle y servirle en sus hermanos necesitados.
Dos personas que participaban en un mismo retiro tuvieron un sueño parecido en su comienzo, pero diferente en su conclusión. Un hombre soñó que se acercaba a Jesús con un enorme cesto conteniendo las cargas y preocupaciones de su vida. Lo dejó a los pies del Señor para orar. Terminada la oración, se cargó con el mismo cesto y salió. Una niña soñó que se acercaba a Jesús con su cesto de problemas y preocupaciones, y lo depositaba a sus pies para orar. Mientras oraba vio cómo Jesús tomaba su cesto y lo arrojaba al mar. No volvió a verlo.
Una vez que has ofrecido al Señor tu pasado y tus recuerdos penosos, déjalos en sus manos, No des demasiadas vueltas a lo pasado. En nombre de Jesús conjura a tus miedos, angustias, resentimientos... a que no vuelvan a tu corazón. «Para ser libres nos libertó Cristo. Manteneos, pues, firmes y no os dejéis oprimir nuevamente bajo el yugo de la esclavitud» (Gal 5,1).
Jesús te libra de la esclavitud a un pasado poco feliz, y abre ante ti nuevos horizontes llenos de luz y de esperanza. Vive de cara al futuro.
«Pero una cosa hago: olvido lo que dejé atrás y me lanzo a lo que está por delante, corriendo hacia la meta, para alcanzar el premio a que Dios me llama desde lo alto en Cristo Jesús. Así pues, todos los perfectos tengamos estos sentimientos. Desde el punto a donde hayamos llegado, sigamos adelante» (Fil 3,13-16).
Acepta en fe la presencia y la acción liberadora de Jesús en tu vida, aún antes de sentir sus efectos. Dale gracias de corazón, canta y alaba su santo Nombre. La alabanza confirma y acelera el proceso de sanación.
jueves, febrero 03, 2011
PERDONAR ES SANAR
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Robert De Grandis, S.S.J.
En la famosa película "Historia de Amor" hay una frase que dice: "Amar significa nunca tener que pedir perdón". Muchas personas rechazan esta frase. Hay una cosa cierta, que para extender el amor cristiano siempre tenemos que decir: "yo te perdono". Lo mas fundamental de cualquier oración, es lo que Jesús nos enseño a decir: "Padre Nuestro . . . perdónanos nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos ofenden". (Mt. 6: 12).
Ser cristiano es ser persona de oración. El Señor nos hablo con gran claridad cuando dijo: "Y cuando se pongan de pie pare orar, si tienen algo contra su hermano, perdónenlo, para que el Padre de ustedes que esta en los cielos, les perdone también sus faltas" (Marc 11: 25).
La idea parece ser que si no perdonas, serás incapaz de recibir perdón por estar resistiendo a la Luz. Jesús eLuz del Mundo. No perdonar es permanecer en la oscuridad y sin amor con lo que se impide obtener el perdón del Señor.
En el ministerio de oración, cuando la gente pedía que acompañáramos sus oraciones para sanar sus heridas y dolores, comprobamos que la oración no aliviaba sus dolencias hasta que ellos perdonaran a sus enemigos. Hemos experimentado esta barrera en tantas oportunidades que siempre pedimos a las personas que, antes de acompañarlas en la "oración de sanación", recen la "Oración del Perdón".
Hemos visto casos en que el dolor físico no desaparecía después de la oración, pero al pedirles que perdonasen a quienes guardaban resentimiento, el dolor desaparecía inmediatamente, a medida que la persona pronunciaba el perdón.
L la experiencia de una mujer que no quería perdonar a la amante de su esposo. La esposa sufría de artritis que la había paralizado y el dolor era tan grande que la mantenía postrada en su cama sin poder levantarse. La religiosa que estaba orando con ella le ayudo a comprender la necesidad de perdonar. La esposa oro expresando su perdón por la otra mujer. El dolor la dejo inmediatamente y fue capaz de levantarse de la cama y se puso a servir refrescos a la religiosa y a otra persona que estaba presente. Esta religiosa teniendo estudios avanzados de consejera y entrenamiento pastoral, afirmo que este fue un case extraordinario. Sin embargo, hemos visto la proyección del perdón, y como produce inmediata recuperación en la persona.
Muchos cristianos pueden perdonar fácilmente a otros, pero no a sí mismos. Tal vez este sea uno de los aspectos mas difíciles para los cristianos. Aunque comprenden que el Señor Jesús les ha perdonado, no son capaces de perdonarse a sí mismos por sus pecados y ofensas. La experiencia muestra que esto puede ser un obstáculo grande para recibir el amor sanador de Jesús.
Otro de los obstáculos en la oración de sanación por heridas y dolores es el resentimiento subconsciente hacia Dios. Esto es muy común y no debemos sentirnos culpables. Objetivamente, todos sabemos que Dios es perfecto y que no puede equivocarse. Sin embargo, subjetivamente vemos que algunas cosas como la muerte de un ser querido, una oración no escuchada y otros problemas, como heridas y dolencias nos aparecen como impuestas por Dios. Intelectualmente sabemos que estamos equivocados, pero las emociones de resentimientos y faltas de perdón permanecen y actúan como obstáculos para la sanación, hasta que expresamos el perdón por todo aquello que vemos como resentimiento hacia Dios.
ORACIÓN PARA SANAR LA DEPRESIÓN
jueves, diciembre 16, 2010
ORACION DE SANACIÓN DE RECUERDOS.
Como todos estamos enfermos por heridas en nuestro pasado, a continuación hacemos una oración de curación interior para que el Señor sane el corazón de los que reconozcan necesitarlo.
Padre de bondad, Padre de amor,
te bendigo, te alabo y te doy gracias
porque por amor nos diste a Jesús.
Gracias Padre porque a la luz de tu Espíritu
comprendemos que él es la luz,
la verdad
y el buen pastor,
que ha venido para que tengamos vida
y la tengamos en abundancia.
Hoy, Padre, quiero presentarte a este hijo(a).
Tú lo(a) conoces por su nombre.
Te lo(a) presento, Señor,
para que Tú pongas tus ojos de Padre amoroso
en su vida.
Tú conoces su corazón y conoces las heridas
de su historia.
Tú conoces todo lo que él ha querido hacer
y no ha hecho.
Conoces también lo que hizo o le hicieron
lastimándolo.
Tú conoces sus limitaciones, errores y su pecado.
Conoces los traumas y complejos de su vida.
Hoy, Padre,
te pedimos que por el amor que le tienes
a tu Hijo, Jesucristo,
derrames tu Santo Espíritu sobre este hermano(a)
para que el calor de tu amor sanador,
penetre en lo más íntimo de su corazón.
Tú que Sanas los corazones destrozados
y vendas las heridas
sana a este hermano, Padre.
Entra en ese corazón, Señor Jesús,
como entraste en aquella casa
donde estaban tus discípulos llenos de miedo.
Tú te apareciste en medio de ellos y les dijiste:
“paz a vosotros”.
Entra en este corazón y dale tu paz.
Llénalo de amor.
Sabemos que el amor echa fuera el temor.
Pasa por su vida y sana su corazón.
Sabemos, Señor,
que Tú lo haces siempre que te lo pedimos,
y te lo estamos pidiendo con María,
nuestra madre,
la que estaba en las bodas de Caná
cuando no había vino
y Tú respondiste a su deseo,
transformando el agua en vino.
Cambia su corazón y dale un corazón generoso,
un corazón afable, un corazón bondadoso,
dale un corazón nuevo.
Haz brotar, Señor, en este hermano(a)
los frutos de tu presencia.
Dale el fruto de tu Espíritu que es el amor,
la paz y la alegría.
Haz que venga sobre él
el Espíritu de las bienaventuranzas,
para que él pueda saborear y buscar a Dios
cada día viviendo sin complejos
ni traumas junto a su esposo(a),
junto a su familia, junto a sus hermanos.
Te doy gracias, Padre,
por lo que estás haciendo hoy en su vida.
Te damos gracias de todo corazón
porque Tú nos sanas,
porque tu nos liberas,
porque Tú rompes las cadenas
y nos das la libertad.
Gracias, Señor, porque somos templos de tu Espíritu
y ese templo no se puede destruir
porque es la Casa de Dios.
Te damos gracias, Señor, por la fe.
Gracias por el amor
que has puesto en nuestros corazones.
iQué grande eres Señor!
Bendito y alabado seas, Señor.
lunes, septiembre 27, 2010
La comparación del huerto

(cf. Cant 4,12-16; Is 27,2-6;
28,23-29; Apoc 22,1-5)
Nuestro corazón es como un huerto, en donde muchas veces crecen malas hierbas, plantas inútiles que tienen frutos venenosos (rencor, odio, pesimismo, desprecio de sí...). En casos extremos, donde ha sido tapado, encerrado, enterrado bajo montones de basura, incluso puede haber toda clase de podredumbre en el. Y eso no es como debe ser.
Jesús, que es el jardinero, el cuidador de ese huerto, quiere más bien que abunden en el plantas buenas y útiles, con flores bellas y frutos comestibles y ricas... Quiere que sea un huerto bonito, que dé gloria a Dios y que agrada al verlo. Pues bien, esas malas hierbas, él no las plantó allí. Puede ser que tampoco las plantamos nosotros, sino que otras personas arrojaron esas semillas allí por sus insultos, maltratos, mentiras y chismes, por su falta de amor... y que no supimos en el momento dado cómo botarlas, cómo protegernos de ellas... y así tomaron raíz en nosotros, y fueron creciendo plantas de rencor, pesimismo, desprecio de sí mismo, desconfianza, etc. A lo mejor no aprendimos nunca cómo sacarlas de nuestro suelo, y ahora han llegado en algunos casos a ser arbustos grandes, casi como árboles, y ya dan frutos de odio, venganza, sensualidad, y todo tipo de maldad. Hace falta, pues, que el jardinero Jesús saque esas cosas feas, que vaya limpiando las plantas nocivas --pero que las saque no sólo por encima del suelo, como lo puede hacer cualquier persona cortando el tallo, sino, como experto jardinero, con raíces y todo, para que no vuelvan a brotar en nosotros. Esto lo hace mediante la herramienta de su Espíritu Santo, pero para esto hace falta que nosotros ablandemos el suelo de nuestro corazón, para que Jesús pueda sacarlas todo enteras. Hay que darle permiso, dejar que él toque esta parte inconsciente, las raíces profundas de nuestra vida y persona.
Luego, en ese terreno vació, o en ese hueco, Jesús pondrá nuevas plantas útiles y bellas. Plantará allí plantas ya crecidas de comprensión, de perdón y de aceptación de sí, de capacidad de condolernos de los demás; pronto darán frutos de alegría y paz, de alabanza de nuestro Dios, en fin, toda una serie de cosas que alegrarán a cualquiera que pasee por nuestro jardín. Restituirá la belleza original de su huerto.
martes, abril 27, 2010

"Carta de Jesucristo Para Ti.
Querido(a) amigo(a):
¿Cómo estas? Te Escribo esta carta por que quiero decirte cuánto te amo y me preocupo por ti y cuan grande es mi deseo de ayudarte.
Te vi ayer hablando con tus amigos y a lo mejor querías hablarme también. Espere todo el día. Al llegar la tarde te di una hermosa puesta de sol para cerrar tu día y una fresca brisa para tu descanso después de un día tan fatigoso, y esperé... pero nunca viniste. Sí, claro. Me dolió, pero aun así te amo y quiero ser tu amigo.
Te vi dormir anoche y quise tocar tu frente; envíe rayos de luna que cubrieron tu almohada y tu cara para ver si te despertabas, para hablar contigo; pero no, seguías en tu sueño. ¡Tengo tantos dones que darte!
En la mañana, era tarde y te fuiste apresurado a trabajar. Mis lágrimas se mezclaron con la lluvia que caía.
Hoy te veo triste, preocupado(a), solo(a). ¡Tan solo(a)! Mi corazón comprende. También mis amigos me abandonaron y me lastimaron; pero yo te amo.
¡Oh, si tan solo me escucharas! ¡Te amo! Trato de decírtelo por medio del cielo azul y de los verdes prados. Te hablo al oído a través de las hojas de los árboles y el olor de las flores. Grito en los riachuelos de las montañas, doy a los pajaritos cantos de amor sólo para ti. Te visto con el calor del sol y te perfumo el aire con el aroma de la naturaleza. Mi amor por ti es más profundo que el mar, pero mayor y más grande es mi deseo de hablar y caminar contigo.
Yo sé cuan duro es vivir en esta tierra. Realmente lo sé, y quiero ayudarte si tan solo tu me dejaras demostrártelo. Quisiera que conocieras a mi Padre. Él desea ayudarte también. Mi padre es así, ya tú le conocerás y le amarás igual que yo.
Llámame a cualquier hora del día o de la noche, pues yo nunca duermo, y siempre te responderé; pídeme lo que quieras, que si es para tu beneficio yo te lo daré. Habla conmigo y desahoga tus angustias, ansiedades, que yo siempre tengo tiempo para ti. ¡Por favor, no te olvides de mí, tengo tanto que compartir contigo!
Ya no te molesto más. Sé que tienes mucho que hacer. Perdona que te haya tomado tanto tiempo, pero no podía esperar más sin dejarte saber que te amo y que te espero.
"Tu amigo Fiel, Jesucristo."
martes, abril 20, 2010
EL QUE ORA POR UN ENFERMO
Debe reflejar el amor y la unción de Jesús. Estar libre de todo deseo personal, de comprobar resultados buenos. Muchas veces queremos defender nuestro buen nombre y no el amor de Dios.
Si oramos con miedo y dudas, fracasará nuestra oración. Tenemos que orar como servidores del Señor sin temor al fracaso. Cuando se ora con amor y fe nunca se fracasa, aunque los efectos buenos no aparezcan.
El don de sanación no es un poder que yo poseo para hacer lo que quiera con él. Es la manifestación del amor del Espíritu Santo que obra, a través de mi, para ayudar a alguien. Soy su instrumento libre. El es el agente principal.
Algunas veces Dios se vale de mi y otras no. Es el Señor y obra como quiere. Esto nunca lo debemos olvidar. Así nos conservamos humildes, pues "somos siervos inútiles".
En toda oración por la salud se invoca el poder de Dios, pero el primer puesto lo debe tener el amor. "Si tengo fe, capaz de mover las montañas pero no tengo amor, nada soy" (1Co 13, 2-3).
¿POR QUÉ NO NOS CURAMOS?
Falta de fe: Los discípulos no pudieron curar al epiléptico endemoniado por falta de fe (Mt 17, 14). Tenemos que crecer en la fe para que el Señor nos use más.
No querer la curación: Algunos encuentran en la enfermedad una autodefensa, no quieren salir de ella y bloquean inconscientemente la sanación. No debemos orar por quien no desea ser curado.
El pecado: La sanación interior no se obtiene mientras no nos arrepintamos del odio, etc. Nuestro Señor primero perdonó al paralítico y luego lo curó.
No orar por el caso concreto. En la oración por sanación interior es necesario descubrir la raiz profunda del mal y orar por su destrucción y sanación. Encontrar el problema inicial.
Un falso diagnóstico:
Orar por sanación física cuando se requiere sanación interior del mal que causa la enfermedad física. Orar por sanación interior cuando hay problemas físicos o se necesita liberación especial.
No ir al médico como medio de Dios para curar. El médico y las medicinas son los medios que ordinariamente usa Dios para sanarnos.
No usar los medios naturales para no enfermar: Descanso, higiene, prudencia. Si no empleas los medios ordinarios para conservar la salud, no pidas recobrarla por medios extraordinarios.
Falta de constancia . Recordemos que la "oración asidua es muy poderosa". Muchas curaciones no se completan por falta de perseverancia en la oración.
EL TIEMPO DE DIOS
Unas veces el Señor nos sana al instante. Otras veces lo hace gradualmente. Otras no lo hace nunca por razones que El sabe. Perseveremos orando. Quizás no es aún la hora de Dios.
Quizás quiere que sea otra persona el instrumento para curarle. Nuestra oración tiene buen éxito sólo cuando Dios nos llama para que oremos por una persona concreta.
Puede ser que el ambiente lo impida. Si allí no hay paz, amor, oración, sino odio, frivolidad, etc. no se da la sanación.
Cuidado con decir que falta la fe. Cuando alguien no es curado pueden darse otras razones, que expliquen su no curación. La sanación es un misterio del amor divino.
IMPOSICIÓN DE MANOS
La oración de sanación cuando va acompañada de la imposición de manos tiene una fuerza especial por varias razones:
· Porque el gesto de imponer las manos es profundamente bíblico.
· Esta imposición de manos es un gesto de comunión fraternal que hace experimentar al enfermo la auténtica compasión del que lo acompaña.
· Con frecuencia, este contacto es el medio que usa el Señor para hacer llegar al enfermo su poder de sanación.
SANACIÓN FÍSICA: ACLARACIONES
No toda sanación es milagrosa como creen algunos. San Pablo, cuando enumera algunows carismas en la 1 Carta a los corintios cita primero el don de curaciones y a continuación el de operaciones milagrosas (12,9). Esta aclaración es muy importante para la recta comprensión de este carisma.
El ministerio de sanación no desprecia la acción médica ni prescinde de ella. El capítulo 38 del Eclesiástico honra la persona y la profesión del médico, pero nos recuerda que toda sanación viene del altísimo.
Este ministerio de Sanación se desempeña mejor por medio de un equipo, ya que hay más riqueza de carismas y se evita el peligro del orgullo. Nadie puede afirmar que fue el instrumento exclusivo del Señor.
El ministerio de sanación se ejerce por medio de la oración de sanación. Oramos al Padre por Cristo para que glorifique a su Hijo por medio de esta sanación. Por eso es sanación de Jesús.
El mejor ministro de sanación será el que viva el profundo amor del Señor en su vida y comunique este amor y la ternura de Dios a sus hermanos enfermos.
EL RIO DE AGUA VIVA (Ez 47, 8-9)
"Esta agua va hacia la región oriental baja a la Arabá, desemboca en el mar, en el agua hedionda y el agua queda saneada. Por dondequiera que pase el torrente, todo ser viviente que en él se mueva, vivirá. Los peces serán muy abundantes, porque allí donde penetra esta agua lo sanea todo y la vida prospera en todas partes adonde llega el torrente" (Ez 47, 8-9). Esta es la acción del Espíritu Santo, que sana todo lo enfermo y, después, da una gran fecundidad y riqueza espiritual. Su luz penetra en los rincones oscuros en donde hemos encerrado tantos sentimientos dolorosos. Su amor cala, en nuestros corazones y va derribando los muros que ha levantado el rencor y el odio que se ha ido acumulando en nosotros a lo largo de la vida.
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domingo, marzo 07, 2010
JESÚS CURÓ TODAS LAS ENFERMEDADES
Hay cuatro clases de enfermedades:
- La de nuestro espíritu, causada por el pecado personal.
- La emocional causada por las heridas y sentimientos del pasado. Abarcan nuestra vida psíquica.
- La enfermedad física del cuerpo.
- Puede darse también la opresión del maligno.
Jesús sanó todas estas enfermedades. Perdonó los pecados al paralítico y a la pecadora. Curó ciegos, leprosos, sordomudos, y a los que sufrían por toda suerte de enfermedades; arrojó el demonio de muchos posesos y dio paz y su consuelo a muchos.
La lectura del Evangelio nos enseña claramente cómo nuestro Salvador es "el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo" y que, movido por su amor a todos nosotros, cura las enfermedades y libera del maligno a cuantos están poseídos por el mal.
PASÓ HACIENDO EL BIEN
El Evangelio nos habla de las curaciones de todo orden que realiza Nuestro Señor, movido siempre por su inmenso amor a todos:
San Mateo nos dice: "Al atardecer, le trajeron muchos endemoniados; El expulsó a los espíritus con su palabra y curó a todos los que se encontraban mal. Así se cumplió el oráculo del profeta Isaías: "El tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades (Mt 8, l6-17).
Esta caridad de Jesús que "cargó con nuestras flaquezas y enfermedades" explica, la multitud y variedad de curaciones que hizo durante su vida pública, porque sentía una gran compasión. El ciego de Jericó le grita: "Hijo de David, Jesús, ten compasión de mi", y el Señor le dice: ¿qué quieres que te haga? (Mc 10,47-51).
También las curaciones fueron efectuadas por Jesús para que su Padre fuera glorificado. Oigamos también a San Mateo: "Y los sanó: de manera que se maravillaban las gentes viendo hablar a los mudos; los mancos sanos; andar a los cojos y ver a los ciegos; y glorificaban al Dios de Israel" (Mt 15, 30-31).














